Antología de la Salvación. Decimoséptima parte.

No hay salvación o pensamos que puede haberla en algún lado. A veces recordad alguna foto vintage preambulo de una autodestrucción suele ayudar.


Vintage y clase por doquier. Grandes esperanzas que se esfuman como el humo de un cigarrillo mal apagado.
Lo bueno y cruel del cine son los recuerdos que provocan o que pretendían provocar.

Angelical, preciosa, una cosa pequeña digna de cuidar y admirar. De realizar grandes sacrificios para que la salvación, si existe sea rápida y duradera.


Más cine y una ciudad. Más humo de cigarrillos que esfuman cualquier posibilidad de salvación. Mini historias dignas de admirar, un corazón lleno de torres, a cada una más ata que uno ya no sabe cual alcanzar.


Finalmente, silencio.
Desesperación y salvación a parte iguales que esperan una palabra para certificar, para fortalecer la propia salvación.
Tal vez cobardía, tal vez miedo, pero tan solo es otra manera de nadar y guardar la ropa, de no herirse demasiado.
Y es que a veces, es todo tan sencillo que lo complicamos que no ganamos el silencio adecuado y finalmente morimos.